Asturias oriental: Llanes-Cué


23 agosto de 2024

24 de agosto de 2024

El día amanece soleado en Cué y disfrutamos de las vistas tan maravillosas desde el HOTEL MIGAL durante el desayuno. Queremos aprovechar la mañana y decidimos acercarnos al mirador de la Boriza o de Andrín por encima de las playas de la Ballota y de Andrín y desde donde se divisan ambas playas a la vez y una vistas espectaculares vistas del pueblo de LLanes. Desde allí decidimos bajar a disfrutar en la Playa de la Ballota. Para acceder a ella nos dirigimos de nuevo de bajada hacia Cué y tomamos un camino de tierra que sale a la derecha y que hacemos a pie, dejando el coche aparcado en la carretera. El aparcamiento abajo es muy limitado y complicado. Tras unos minutos a pie empezamos a divisar la enorme playa con forma de luna, aguas azuladas y olas espumosas. En el centro se eleva un castro que aún la hace más singular. El acceso se hace tras pasar por un pequeño merendero y llegar a una zona de rocas que salvada nos introduce ya en la suave arena de playa. Es una playa espectacular con ondas bravas que te permite, siempre con cuidado disfrutar de un divertido baño o darte un paseo desde un extremo a otro.

El tiempo comienza pronto a cambiar y decidimos poner fin a nuestro baño. Degustamos un delicioso arroz negro en el chiringuito de la playa, disfrutando de las maravillosas vistas, eso sí nos sorprendió una pequeña bajada de temperatura que unida a la fina lluvia asturiana nos hizo pasar un poco de frío veraniego. Asturias es así.

Por la tarde, tras un pequeño descanso y dejando que la lluvia siga alimentando estos verdes prados nos acercamos a la villa de LLanes, siempre concurrida y con bullicio estos días de verano. La fina lluvia no nos da mucha tregua y de manera intermitente hace que improvisemos refugios temporales precipitando de manera casi inesperada que encontremos sitio en la famosa y típica sidrería «El Antoju». Aquí degustamos un gran cachopo, un chorizo a la sidra, y unas deliciosas croquetas con su correspondiente botella de sidra. Todo riquísimo y sobre todo sin tener que esperar cola.

25 de agosto de 2024

La mañana de hoy amanece fresquita pero disfrutamos de los colores verdes tan vivos que la tarde y noche de lluvia asturiana nos ha dejado. Es un placer disfrutar de las vistas mañaneras que nos ofrece el Hotel Migal. Nos apresuramos para disfrutar del estupendo desayuno contemplando esas vistas tan espectaculares de los acantilados y la villa de Llanes acompañados del sonido tranquilizador del pastar de las vacas asturianas como vecinas.

El día de hoy comienza despejándose de nubes y decidimos conocer la zona occidental del concejo de Llanes por la carretera de la costa que nos permitirá sumergirnos en los pequeños pueblos asturianos. Salimos de Llanes dirección Posada pasando por localidades también muy turísticas y visitadas como Celorio, o Poo con gran flujo de visitantes. Pasamos el pueblo de Posada y continuamos por la carretera dirección Nueva Llanes, municipio desde donde se accede a la famosa «Playa Cuevas del Mar» pero en el cuál no nos detenemos porque nos dirigimos a ver los «bufones de Pría»dirigiéndonos hacia Garaña. Las indicaciones son frecuentes por lo que es difícil perderse. Dejamos el coche en un parking que está como a 1 km y continuamos nuestros recorrido a pie hasta la zona de los acantilados de Pria, ya que el acceso con coche no está permitido. Justo unos metros antes de llegar podemos ver desde la altura «la playa de Guadamía», playa con forma de piscina natural con una salida estrecha al mar y que marcha el limite entre el concejo de Llanes y el de Ribadesella. Caminando unos metros más llegamos a la zona de los bufones de Pría, el paisaje es impresionante. Los bufones son un fenómeno natural originado por el efecto de la erosión del mar y la lluvia en la roca caliza que da lugar a grietas y chimeneas que se conectan con el mar. El golpe del oleaje provoca la salida de aire por esas grietas en los días de la mar en calma pero los días de mar agitada el agua sale en fuertes chorros de agua que alcanzan gran altura y hace que sea un verdadero espectáculo. En nuestro paseo pudimos disfrutar de la expulsión de aire por alguno de estas grietas, aunque no de los chorros de agua, si bien es cierto que la panorámica y las vistas de los acantilados no nos dejaron indiferentes. Un paseo bordeando estos acantilados y disfrutando de la inmensidad del mar bajo las escarpadas rocas hicieron que nos pudiéramos llevar multitud de instantáneas para recordar estos bellos paisajes.

Dejamos este paraje natural y nos dirigimos a algún sitio donde comer encontrando en nuestro camino justo antes de llegar al parking donde tenemos aparcado el coche el Restaurante «La Puente» aparentemente pequeño pero que cuenta con una agradable zona ajardinada donde comer. La comida riquísima y el trato formidable, muy, muy amable. Degustamos una ensalada «la puente» de la casa con queso de cabra y unas deliciosas croquetas de jamón y cecina riquísimas. De segundo degustamos un cabritu guisado, que estaba espectacular, un pulpo a la gallega, unos escalopines con queso de pría y un más que generoso entrecot. De postre una estupenda tarta de queso. Un sitio, sin duda para recomendar.

Por la tarde y de vuelta ya en Cué decidimos ir dando un paseo hasta la playa de Toró donde disfrutamos del sol, la brisa y la espectacular belleza de esta playa con sus rocas puntiagudas, sin animarnos a bañarnos eso sí.

Por la noche cenamos en «La espuela» un bar restaurante en el pueblecito de Cué donde se pueden degustar unas ricas tapas de marisco, pescado fresco a la plancha o platos típicos asturianos, todo con una muy buena relación calidad-precio y una agradable atención. Destacamos su riquísimo arroz con leche que ha dejado el listón alto en nuestra visita a Asturias.

26 de agosto de 2024

Hoy aprovechamos para hacer algo de deporte y dar un paseo antes de desayunar. El entorno es tan espectacular que apetece salir temprano, y aprovechar la paz y el frescor de la mañana disfrutando de ese aroma tan característico asturiano con el sonido del mar de fondo solo interrumpido por el tintineo de los cencerros de la vacas que nos miran entre curiosas e indiferentes a nuestro paso.

Tras ese estupendo desayuno rodeado de este maravilloso paisaje que ya se va convirtiendo en costumbre decidimos hacer un tramo de la ruta costera. Iniciamos nuestro recorrido en el municipio de PENDUELLES a unos 13 km de Llanes donde dejamos el coche para continuar a pie. Seguimos las indicaciones de la ruta marcada con flechas amarillas que comienza por la derecha del pueblo, transcurriendo en un principio por la zona alta para irnos poco a poco sumergiendo en prados verdes con sus vacas plácidamente pastando y descansando. Vemos una abundante vegetación, prados y maizales extensos que se utilizan para alimentar el ganado que se van alternando con castaños y eucaliptos. La ruta transcurre sin dificultades y poco a poco avanzamos hasta caminar durante unos metros paralelos a la vía ferroviaria del FEVE y la autovía que rompe el silencio con el rugir incesante de los coches. Nos topamos con el cementerio de VIDIAGO y continuamos nuestra ruta a la derecha. A nuestro paso nos encontramos con numerosos caminantes en uno u otro sentido ya que algunos iniciarán la ruta en Llanes y otros como nosotros en Penduelles, es una ruta lineal que forma parte de la senda costera.

En nuestra senda nos encontramos con el camping de La Paz con sus numerosas tiendas tanto en la parte baja como hacia arriba, como si estuvieran en terrazas de diferentes alturas. Avanzamos por esta zona húmeda y muy fresquita que nos da un respiro frente al caminar soleado y descubrimos la salida a una playa donde numerosos surferos esperan para practicar su deporte. Continuamos nuestro recorrido ascendiendo por un estrecho camino y tras aproximadamente 1:30 h de caminar llegamos a la zona conocida como el Bufón de Arenisca donde escuchamos el bufar del sonido del mar por la enorme grieta y que no deja de impresionarnos. Disfrutamos de las hermosas vistas del mar, de sus acantilados y divisamos el mirador de La Boriza a lo lejos intuyendo las playas de Andrín y la de la Ballota con su castro frente a ella. Aquí decicimos iniciar el camino de vuelta a Penduelles y no continuar hasta Llanes ya que vinimos con el coche y aún nos quedaría un largo recorrido. El paseo nos ha hecho disfrutar y sumergirnos en los verdaderos paisajes asturianos.

27 de agosto de 2024

Este día amanece con un sol espléndido, el pronóstico del tiempo es soleado y decidimos acercarnos al interior para disfrutar de la Asturias verde e intensa. Un día tan soleado nos hace pensar que la zona de Covadonga y Cangas de Onís puede estar muy saturado por lo que nos acercamos a la población de Sotres. Para ello tenemos que acceder por PONCEBOS desde donde se inicia la ruta del Cares y se accede al funicular para subir al pueblo de BULNES, observando a su paso la sobresaturación y sobreexplotación de la zona, con un devenir incesante de coches en una y otra dirección. Ignoramos esta localización y nos dirigimos desde el puente de Poncebos al pueblecito de SOTRES por una carretera muy «curvosa» pero que nos brinda unas vistas maravillosas según vamos ascendiendo siguiendo el curso del río Duje atravesando pequeños túneles excavados en la propia roca. A unos 6 km de Poncebos y unos 700 m de altitud nos encontramos con el pueblo de TIELVE, que anuncia su tradicional elaboración del queso de cabrales. A 11 km de Poncebos ya llegamos a SOTRES, municipio más alto del concejo a 1050 m de altitud. Este municipio se nos muestra bastante urbanizado y conservado, con casas de piedra, negocios de hostelería, productos artesanos, servicios de transporte para senderistas, y amantes de la montaña. Se puede gozar con unas vistas espectaculares de su entorno que lo hacen único y disfrutar de sus múltiples rutas. El paisaje es embriagador y te genera impresiones de estar en pleno contacto con la naturaleza.

Degustamos en el Hotel Restaurante Sotres una buena comida casera, chuletas de cabritu, asadurilla de cabritu encebollada, y un rico entrecot, con muy buenas raciones y un buen precio. Un gran placer la comida asturiana.

Decidimos bajar de nuevo hacia Llanes y no acercarnos a Tresviso a 11 km aún por carretera muy sinuosa también.

28 de agosto de 2024

El día amanece cubierto pero sin amenaza de lluvia y con una agradable temperatura por lo que decidimos disfrutar de un paseo por la villa de LLanes. Recorremos el maravilloso siempre paseo de San Pedro construido en 1847 para recreo de la población de LLanes, con la atenta mirada de la Sierra de Cuera a un lado y el sonido del mar al otro, avanzamos hasta lo que fue una atalaya defensiva o lugar de avistamiento de ballenas, ahora mirador para visitantes. Inmortalizamos esos momentos y disfrutamos de esas impresionantes vistas y de la sensación de calma y nostalgia que nos brinda el rugir del agua en los acantilados. Observamos nuestra pequeñez en el cosmos de la naturaleza. Continuamos nuestro paseo hacia la playa del Sablón que hoy se muestra en calma y nos acercamos por el puerto pesquero a contemplar una vez más «Los cubos de la memoria» que Agustín Ibarrolla pintó. Esa obra fue pintada desde 2001 hasta 2003 y fue realizado sobre 66 cubos situados en el dique del puerto, habiéndose convertido en una referencia internacional de arte vanguardista.

Seguimos disfrutando del paseo por la villa de LLanes, sus calles, sus murallas y nos sumergimos en el bullir del centro siempre concurrido con turistas y paseantes que van y vienen, tomando algo en las terrazas, comprando recuerdos y dando vida sin parar a este enclave turístico.

Hoy nos acercamos a comer a la Xagarda en el municipio de Poo de LLanes, es una apuesta segura que ya conocemos y nunca nos defrauda. Degustamos una riquísima lubina, un entrecot de buey y un delicioso cabritu guisado.

Acabamos con una tarde de playa en Cué, sin sol pero con una temperatura muy agradable y un par de baños la mar de tranquilos y sin oleaje.

29 de agosto de 2024

Esta noche hemos asistido a una importante tormenta con rayos y truenos y tromba de agua incluida que nos ha sorprendido ya que Asturias nos tiene acostumbrados a su llovizna intermitente, tranquila pero relajante. La mañana tras la tormenta nos deja un paisaje de verdes intensos iluminados con esa luz tenue asturiana que se filtra entre el cielo encapotado. La temperatura es agradable, sin apenas brisa aunque con un alto grado de humedad y pensamos en acercarnos a conocer la zona occidental de LLanes, en concreto nos dirigimos hacia Colunga. LLegamos a esta población que nos saluda con su conocido Museo Jurásico (MUJA) ya que parece haber sido una zona por donde los dinosaurios campaban a sus anchas y cuna para los investigadores. Esta población destaca por la Sierra del Sueve a un lado y sus playas que la rodean con pueblos marineros y que nos resultan familiares de anteriores viajes como Lastres o Tazones. Paseamos por el pueblo y descubrimos la arquitectura indiana de muchas de sus casas y aprovechamos el mercadillo local para comprar algunos productos de «moda» y de gastronomía asturiana como chorizo y salchichón de venao. Nos acercamos a la oficina de turismo y nos aconsejan un paseo hacia la playa de La Griega donde disfrutar de hermosas vistas de la localidad de Lastres al fondo con sus casas colgadas y pasear por la senda en busca de las huellas de dinosarios («icnitas»). Disfrutamos de una buena comida con vistas a la playa en el Restaurante «La cabaña del Mar»donde degustamos un estupendo rapecito, un doble filete de ternera asturiana y una carrillera en salsa, todo muy bien cocinado y en buen precio.

30 de agosto de 2024


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